PRENSA

El homenaje a las víctimas del nazismo más extendido del mundo quiere llegar a España

«Una persona solo es olvidada cuando su nombre es olvidado». Esta cita es la que inspira al artista alemán Gunter Demnig desde 1993. Fue entonces cuando comenzó a idear un proyecto para recordar a las víctimas del nazismo. Bajo el nombre stolpersteine (en alemán, piedra en el camino), empezó a fabricar unos pequeños adoquines cuadrados de cemento, coronados por una placa de latón. En ella inscribía el nombre de la víctima, su año de nacimiento, la fecha de su deportación y de su muerte. Hoy su iniciativa se ha convertido en el mayor monumento global a las víctimas del nazismo del planeta. En más de 1.800 localidades repartidas por una veintena de países europeos se han instalado más de 60.000 piedras de memoria, que se instalan en el pavimento de la calle, como un adoquín más, frente al lugar en que vivió o murió el homenajeado. Más información.