PRENSA

Del fascismo al jazz: la singular historia de Romano Mussolini. Por Julián Schvindlerman

Once días antes de ser linchado junto a su amante, la actriz Clara Petacci, Benito Mussolini se hallaba con su familia en su residencia romana: una amplia casona en la que los humanos  cohabitaban junto a un jaguar, dos leones, dos gacelas, un mono, dos ponis y dos tortugas. La casa sería eventualmente convertida en un memorial del Holocausto. Pero aquel día, El Duce todavía disfrutaba de su vida y de un momento apacible. Al ver a su hijo sentado al piano, tocando una melodía, se acercó y le dijo: “sigue tocando”. Romano Mussolini obedeció al padre y continuó tocando el piano el resto de su vida. Giulio Romano Mussolini nació el 26 de septiembre de 1927 en Carpena di Forli, en el norte de Italia. Último de los hijos de Benito y Donna Rachele Guidi, mostró un temprano interés por la música, a los cuatro años de edad, cuando su hermano Vittorio le hizo escuchar unos discos de vinilo de jazz. El acto en sí era un desafío y una contradicción: el régimen fascista de Benito Mussolini despreciaba el género al considerarlo -al igual que los nazis en Alemania- decadente, asociado a los negros y los judíos, y americano. Ver Nota Completa en: http://www.daia.org.ar/2013/uploads/documentos/111/Compromiso%2055-Abril.pdf.