PRENSA

“Son marcas que nunca se borran”

Eugenia Unger es una sobreviviente del Holocausto. Y una de las fundadoras del museo que evoca, en Argentina, ese capítulo siniestro de la historia humana. Hoy tiene 89 años y la indignación intacta. Cuando habla, puede pasar del castellano a un alemán rabioso que aprendió a fuerza de rebencazos y muerte. Víctima y testigo del genocidio perpetrado por el nazismo, su palabra obliga a guardar silencio. Tenía 13 años. Vivía en Varsovia con sus padres y sus tres hermanos. Su papá era el director de un matadero cuando fueron llevados al gueto. La madre, Rujla, le pidió que guardara ropa en su mochila “pero yo sólo quería a mi muñeca. ¿Cómo imaginar que nunca íbamos a volver?”. La evocación de Eugenia incluye lo que en la historia quedó registrado como “el levantamiento del gueto de Varsovia”. Ver Nota Completa en: http://www.clarin.com/mujer/marcas-borran_0_1450054985.html.