PRENSA

El pacto con Irán debe ser derogado. Por Luis Czyzewski.

En una declaración que tiene algo de sincericidio y también otro tanto de autojustificación, el canciller Héctor ‎Timerman reconoció esta semana que Irán no tiene ningún interés en avanzar en la ejecución del pacto que ‎firmó con nuestro país vinculado a la causa AMIA. A su vez consideró que el memorándum es un paso adelante ‎ya que, según él, a partir del acuerdo Irán tiene una deuda con nuestro país ya que tenemos un pagaré firmado ‎por ellos, que es mejor que no tener nada.‎

Ese razonamiento resulta curioso. Para el canciller es mejor que nada tener un pagaré de quien nunca lo va a ‎pagar, como si eso sirviera para algo. Lo que Timerman dijo sería como si el gobierno de Estados Unidos en la ‎época de la Ley Seca hubiese firmado un acuerdo con Al Capone para combatir a la mafia y luego se hubiera ‎lamentado de su inutilidad culpando a Al Capone por no dar ese combate.‎

Hubiese sido mucho mejor que el canciller hubiera reconocido que firmar ese pacto fue un error estratégico, ‎político y jurídico de nuestro gobierno y aconsejar que se ponga en marcha el procedimiento para derogarlo, ‎cosa que es imprescindible.‎

Muchos familiares de las víctimas sostuvimos siempre que dicho memorándum es pobre; que tiene profundas ‎inconsistencias, omisiones, inexactitudes y sobre todo violaciones a la ley argentina y que no es el único camino ‎para destrabar una investigación que no puede avanzar mientras no declaren los iraníes imputados y con ‎captura internacional. Dijimos claramente que si nuestro país hubiese denunciado a Irán ante las Naciones ‎Unidas como país sospechado de haber intervenido en el atentado a la AMIA, habría activado la intervención de ‎esa organización y se habría evitado firmar ese pacto con un país acusado de promover, financiar y apoyar la ‎ejecución de atentados terroristas.‎

Esta claro que a Irán no le importa ni le importó nunca colaborar con nuestro país para que se sepa la verdad y su ‎único objetivo f ue levantar las alertas rojas y que, al no lograrlo por la firme decisión de Interpol y no del ‎gobierno argentino, perdió todo interés en poner en funcionamiento el pacto.‎

Por otra parte, el canciller dijo también que hay mucho interés en politizar la causa y manifestó que seria bueno ‎no usar la causa AMIA como una herramienta política para los fines propios de algunos políticos. ¿Quién puede ‎estar en desacuerdo con eso? Esa afirmación vale para todos los políticos y para usted también. Asumir que la ‎firma del memorándum fue un error de magnitud de la diplomacia de nuestro país y promover la derogación ‎inmediata del mismo va a ser una decisión valiente que la Presidenta debería asumir y sería aplaudida por la ‎inmensa mayoría del pueblo argentino y sus instituciones. Cristina Kirchner no debería dejar de hacerlo.‎