PRENSA

Entrevista a Jorge Gobbi, periodista e investigador “En Internet es más fácil encontrar nazis y gente abiertamente racista”

Es parte de un equipo de trabajo de un UBACyT en el que estudia los comentarios de lectores en los foros de los medios electrónicos. Dice que la violencia que se expresa en ellos tiene que ver con una aparente “ausencia de sanción”.

Christian Boyanovsky Bazán cboyanovsky@tiempoargentino.net

Racismo, ataques verbales, justificación de delitos de género, son elementos presentes en la web, y los espacios de comentarios de los medios en su versión electrónica se convierten en soporte de una nueva forma de violencia, que actúa bajo una aparente impunidad. “En la vida real es difícil encontrarse con un nazi declarado, pero en la red es más fácil encontrar nazis, o gente manifiestamente racista. Es porque no hay una percepción de sanción social”, explica Jorge Gobbi, docente y periodista, autor de un blog de viajes y analista del fenómeno.
Gobbi forma parte de un equipo de investigación de UBACyT –el ente de la Universidad de Buenos Aires que, como el Conicet, financia proyectos científicos–, que dirige la Doctora en Ciencias Sociales Stella Martini. A Gobbi le toca trabajar con los diarios que tienen sitio en Internet. Allí encontró que los foros cambiaron la forma en que se relacionan lectores y medios, pero también ayudaron a instalar un tipo de diálogo que pertenecía al fuero privado. El de la “respuesta” al medio. También advierte que la falta de moderación puede dar lugar a un proceso de “vandalización” de los espacios.
–¿Hay un brote de intolerancia o es que ahora se manifiesta con mayor visibilidad? –Los prejuicios o las formas de clasificación racistas en realidad tienen siglos de conformación.
Lo que es nuevo es la forma en que aparece expresado. Particularmente hay como una crisis en figuras jurídicas como la calumnia, la injuria, cuando hoy en la red podrías rastrearlas, quién las dice, y quién es responsable. Para muchos el medio no puede cargar con la opinión de un tercero no registrado, pero muchos plantean ¿quién se hace cargo? –¿En qué medida se puede considerar que estos comentarios son parte del contenido los medios? –La primera asociación fuerte entre contenido y comentario son los blogs, que abren comentarios para que sus lectores ayuden a que el contenido sea mejor. Ahí tenés una persona comprometida a filtrar comentarios que no colaboran.
Ahora, en los medios no pasa eso, porque los comentarios son una “carga”. El filtrado de los comentarios se lo enchufan a los pasantes, a los que recién entran o a Sistemas, que odian eso. Y lo que se encuentra ahí es un montón de comentarios de tipos que no tienen nada que hacer. Los medios deciden lo más viable: que se publique todo y después nos reservamos el derecho de eliminar algo si no nos parece. Y eso permite que aparezcan un montón de cosas, que son buenas. Por ejemplo, los comentarios pueden hacer un cuestionamiento a la autoridad misma del periodista, y eso es bueno. Pero es complicado para algunos de ellos.
Por ejemplo, cuando le cuestionan algunos datos, o señalan cosas que no pueden decir por trabajar en determinados medios.
–También hay periodistas que suprimieron la posibilidad de que se comente en sus artículos, porque los insultan.
–Muchos periodistas son vistos como representantes de una élite, por lo tanto están bastante preservados.
Un caso muy interesante es el de (Joaquín) Morales Solá en La Nación, diario que abre todas sus notas a comentarios salvo las columnas de Morales Solá. Se abre incluso la de Mariano Grondona, que suele ser bastante polémica.
Uno se pregunta, ¿por qué? ¿Para preservar la reputación de Morales Solá? Es posible, porque eso evita algún tipo de interpretación en oposición a sus posturas, porque tenemos que tener en cuenta que no solo van a aparecer insultos. También posiciones argumentadas que refutan o ponen en duda lo que dice el analista. Y me parece que a los periodistas tradicionales no están acostumbrados a enfrentarse de golpe a que alguien que no es su par y a quien no se puede sancionar, lo cuestione.
–¿A los medios no les conviene este diálogo, pero lo instalan? –Los medios no tuvieron mucha opción: o se lo regalaban a los blogs o lo incorporaban. En los Estados Unidos un sitio que surgió como un blog, que es “The Huffington Post”, hoy tiene más visitas que el Washington Post. Por otro lado tenés que Clarín casi no abre comentarios, Página/12, tampoco.
–Existe un blog, “Página12 Libre”, pero no parece conseguir muchos comentarios.
–Eso es interesante, tampoco podés cerrar los comentarios del todo, porque nadie tiene el monopolio en Internet. Yo publico un texto sin comentarios, alguien me lo copia y lo sube a Taringa, y en Taringa lo van a comentar, y eso es aún peor porque ahí ni siquiera podés filtrar. Entonces, tenés que decidir abrir los comentarios y mantener cierto control, o cerrarlos y dejar que publiquen en otro lado. Y te lo van a levantar como pasó con este “Página12 Libre”. El que más funciona es uno sobre La Nación, donde publican muchos usuarios que se quejan de la “censura” en La Nación. Entonces hay sitios como este que publican sin ninguna censura. El problema es que eso, a la larga puede terminar en vandalismo. Muchos sitios terminan totalmente vandalizados , llenos de insultos, de spam? –¿Cómo evaluás el tema de la agresión en los comentarios? –Está muy ligado a la falta de sanción.
El control de la agresión en la vida cotidiana, en muchos casos, es la posibilidad de sanción.
Un comentarista que escribe de manera anónima o casi anónima, puede usar eso en contra de otro, o simplemente buscar problemas, que es una táctica habitual en gente que no quiere ciertos sitios, e intenta vaciarlos. En algunos blogs, por ejemplo, lo que uno tiene que evitar es ese comentarista que se dedica a atacar a otros para ridiculizarlos y que no comenten más. Si no lo frenás, te destruye la comunidad. < Leyes y reglamentación Unas pocas normas regulan el uso de Internet en la Argentina. En 1997 la secretaría de Comunicaciones de la Nación estableció que Internet es de interés público, es decir que el Estado debe elaborar políticas que favorezcan el acceso a este medio. Ese mismo año, el Ejecutivo decretó que el acceso a Internet se encuentra protegido por la garantía constitucional de libertad de expresión. La misma secretaría resolvió también que los prestadores de Internet debían notificar a sus usuarios que el Estado Nacional no controla los contenidos. En 2003 el Congreso Nacional aprobó la Ley 25.690, llamada Ley de Filtros, que establece que cuando el contratante debe tener la posibilidad de acceder a un control para los contenidos. En 2005 se aprobó la Ley 26.032 que expresa que buscar, difundir y recibir informaciones u opiniones a través de Internet se encuentra protegido por la garantía constitucional de la libertad de expresión. Finalmente, en el año 2006 fue aprobada por el Congreso Nacional la Ley 25.873, denominada Espía, que fue finalmente declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia. Exigía a los prestadores de servicios de telecomunicaciones conservar información sobre las comunicaciones realizadas por sus usuarios, incluidas aquellas que utilizan la Internet. Villegas, un caso testigo Mientras Gobbi analizaba los comentarios en los medios, ocurrió el abuso de la menor de General Villegas. El investigador encont ró que los foristas replicaban en esos espacios cierto “sentido común” arraigado en “una cul tura machista, patriarcal, que tienen que ver con las condiciones de dominación masculina en la vida cotidiana”. Gobbi advirtió la aparición de “muchísimos comentarios de gente que legitima el papel de los abusadores: ‘la chica se lo buscó, tiene 14 años, ya puede decidir’; en el cual aparece esa construcción muy patriarcal de que el hombre no puede resistirse a la mujer, esa construcción de la víctima culpable. Ahí no hay tantos ataques entre los comentaristas, pero la justificación del delito es una forma de violencia”. En cambio, cuando se trata de deli t o s comunes , e l investigador advirtió que en medios como el diario La Nación, los comentaristas dirigen su mensaje al gobierno, más allá de su relación con el delito que se informa: “Aparecen críticas, aunque no tenga que ver: ‘esto es culpa de los montoneros’, etc. Se encuentra mucho esa relación de los delitos con los políticos.” Jorge Gobbi “Nadie tiene el monopolio en Internet. Yo publico un texto sin comentarios, alguien me lo copia y lo sube a Taringa y en Taringa lo van a comentar, y eso es aun peor porque ahí ni siquiera podés filtrar. Entonces, tenés que decidir abrir los comentarios y tener cierto control, o cerrarlos y dejar que publiquen en otro lado. En los medios los comentarios son una ‘carga’. El filtrado se lo dan a los pasantes, o a Sistemas.” Resistir al archive Para el investigador Jorge Gobbi, Internet se está convirtiendo en un gigantesco archivo de opiniones que permitirá a lectores del futuro reclamar cambios de posturas a sus autores. Y explica que en el libro El mundo Groundswell los autores Charlene Li y Josh Bernoff establecen que “de acuerdo al soporte, entre un diez y un 20% de los usuarios de Internet publican. Un 20% más deja comentarios, sube fotos, y un 60% de usuarios no hace nada, solo lee”. Si hay 1600 millones de usuarios de la red, este diez por ciento, advierte Gobbi, son “160 millones de personas que están escribiendo, están haciendo algo en la red, mucha gente ahí está escribiendo con nombre y apellido, como esto es nuevo y está asentándose, a veces perdés de vista el hecho de quienes te están leyendo y porque no solo te van a leer ahora. Te van a leer dentro de cuatro años, seis años? durante mucho tiempo los periodistas tuvieron una gran ventaja: para rastrear discursos a lo largo de los años tenías que ir a la Hemeroteca, buscar diarios viejos, hacer un trabajo de investigador. Eso hoy lo hace cualquier persona con un rastreo en la web. Y lo mismo va pasar con la gente que tiene blogs, o que tiene Twitter o escribe en Facebook. Va a llegar un momento en el cual los demás van a poder consultar el archivo de tus opiniones.”